Dejo las notas finales de ICSE y Economía divididas por comisión, en cada uno de los listados van a encontrar la nota del primer parcial, la del segundo y el promedio de ambas. Por último, la condición P significa que (Promociona), E (Examen Final), R (Recuperatorio) e I (Insuficiente). Cualquier duda saben cuando encontrarme en la sede para la firma de libretas, recuperatorios y examen final.
Un espacio para el intercambio de información académica, reflexiones y preguntas relacionadas con mi actividad docente.
domingo, 22 de junio de 2014
sábado, 4 de mayo de 2013
El neoliberalismo en cuestión
El neoliberalismo en cuestión. En diálogo con David Harvey por Matías Romani[1]

“¿Por qué deberíamos ser anticapitalistas? Por muchas razones: por nuestras creencias, por nuestros valores, por nuestros compromisos personales.” Así comenzaba la última intervención de David Harvey en la Argentina. Uno de los principales referentes mundiales del pensamiento crítico en las Ciencias Sociales. Como geógrafo y profesor distinguido de la City University of New York (CUNY) ha contribuido con una profunda renovación intelectual en la comprensión del capitalismo. Desde el análisis materialista de las transformaciones urbanas y las representaciones culturales en “La condición de postmodernidad” hasta las reflexiones videográficas sobre la crisis financiera global o los cursos de El capital difundidos por YouTube, destaca el mismo compromiso intelectual esquivo e intransigente frente a los lugares comunes.
La siguiente entrevista se realizó durante el V Congreso de Economía Política y Derechos Humanos organizado por el CEMOP y la Universidad Popular de las Madres de Plaza de Mayo, un día antes del inicio del movimiento de ocupación de Wall Street (OWS). Gran parte de la obra de David Harvey ha sido traducida al castellano, aunque con una circulación minoritaria entre las editoriales nacionales, de ahí la importancia de este encuentro como un aporte adicional para difundir su obra.
En su último libro: “The enigma of capital and the crises of capitalism” usted analiza el itinerario de la expansión inmobiliaria en los Estados Unidos y muestra cómo la crisis global puede ser vista como el final de un proyecto de clase identificado como neoliberalismo. ¿Qué diferencias encuentra con otras crisis capitalistas como la de 1930 o 1973?
Creo que hay diferencias superficiales y diferencias profundas. La crisis del ’30 ocurrió antes de que los Estados Unidos tomaran posición como líder hegemónico global del sistema capitalista y salieron de la crisis después de la Segunda Guerra mundial como el gobernador capitalista en la parte del mundo no controlada por la Unión Soviética. La crisis actual está marcando el agotamiento de un claro dominio estadounidense y hasta cierto punto es una consecuencia del fin de la Guerra Fría, lo cual representa una gran victoria. Pero también, la desaparición de la Unión Soviética creó una situación en la cual el resto del mundo ya no necesita de los Estados Unidos, cada uno puede ir por su lado sin ninguna amenaza. Este gran cambio en la situación geopolítica fue reconocido a mitad de los años ’90 donde mucha gente con gran influencia piensa que los EEUU ya no le dictan al mundo esencialmente, lo que debe o no debe suceder.
La primera diferencia es que esta crisis está caracterizada por un mundo capitalista mucho más fragmentado, los diferentes países están yendo en distintas direcciones y Estados Unidos está haciendo lo mismo. América Latina está tratando de consolidarse de manera separada, para protegerse. Por lo tanto, da lugar a una nueva dimensión geopolítica. La segunda diferencia es que esta crisis es financiera, superficialmente financiera, pero involucra al Estado de una manera muy diferente que en el caso anterior. En la década del ’30 hubo un momento en que los Estados comenzaron a convertirse a una dinámica capitalista explícita, en cambio ahora los Estados son creciente o simplemente, un vehículo para la reproducción de la clase capitalista. Esto era imposible en la década del ’30 donde existía un fuerte movimiento populista y la relación de fuerzas era muy distinta debido a que existía un movimiento en ascenso de la clase trabajadora. Una situación diferente a lo sucede ahora donde la clase obrera se encuentra colapsada.
Eso demuestra de alguna manera el “éxito” de la restauración del poder de clase. Su libro “Una breve historia del Neoliberalismo” (2005) fue publicado algunos años antes que “La doctrina del shock” (2007) de Naomi Klein. Mientras ella señala la importancia que tiene la percepción de una crisis real o imaginaria, como guerras, catástrofes naturales y dictaduras, para la implementación del proyecto neoliberal usted considera la importancia de la construcción del consentimiento. ¿Cuáles son los recursos ideológicos que permitieron la implementación del neoliberalismo en este sentido?

En la “hegemonía” como señala Gramsci hay una mezcla de coerción y consenso. Se puede enfatizar la coerción y es innegable que fue muy importante en la forma en que el neoliberalismo se ha implementado en gran parte del mundo a través de las políticas de los Estados Unidos. Sin embargo, esto nunca pudo haber sucedido sin el consenso de las elites locales. Lo que sucedió en Chile es un muy buen ejemplo de la importancia de la situación local en el golpe a Allende. Estados Unidos no pudo haber derrocado a Allende, todavía en Chile creen que ellos lo hicieron. Fue un error echarle la culpa de esto, aún cuando hubo un gran apoyo de los Estados Unidos. Así que cualquier cosa que veas en el avance neoliberal es porque los sectores dominantes locales ven una ventaja en el neoliberalismo y si hay fuerzas extranjeras involucradas disponen de un mayor poder para crear diferentes planes y modelos. De modo típico, la gente la echa la culpa al FMI y no le echan la culpa a sus propias elites. Creo que aquí en Argentina la tendencia es decir: “toda la culpa es del FMI”, pero nadie dice que las elites locales tienen su propio proyecto y que prefieren que parezca que el FMI es el responsable de todo.
De ahí se desprende la posibilidad de implementar el neoliberalismo en democracia. Usted sostiene que no es la primera vez que la clase trabajadora vota por un candidato o un partido contra sus propios intereses. ¿Cuál es el rol del consumo o del crédito al consumo en este proceso?
Una de mis citas favoritas viene de los años ’30, cuando se implementaron todas estas reformas dentro del mercado inmobiliario para que fuera posible para la clase trabajadora convertirse en propietarios. Uno de los comentarios era: “los deudores no hacen huelga”. Cuando los propietarios tienen una deuda muy pesada no van al paro. En Inglaterra había unos bancos especiales llamados sociedades constructoras, los cuales otorgaban pequeños terrenos a los trabajadores para que se convirtieran en propietarios. En la década del ’20 un amigo mío tenía un poster que decía “Las sociedades constructores son la mejor defensa contra el bolchevismo”. Eso es lo que explica el interés de Bush y Clinton en la expansión del mercado inmobiliario.
La crisis en el capitalismo puede manifestarse de diferentes maneras como constreñimientos medioambientales, barreras de mercado, estrangulamiento en los beneficios o limitaciones espaciales. En “The enigma of capital” (2010) usted sostiene que la crisis global es la culminación de un modelo de crisis financiera que tiene su origen durante los años ’90 en el Sudeste asiático (1997), Rusia (1998) y Argentina (2001). ¿Cuáles son las principales características de este tipo de crisis?
Cada crisis generalmente afecta a grupos muy específicos de países. Una cosa que me interesa es cuántas de estas crisis estuvieron conectadas con la especulación en el mercado inmobiliario. Si uno observa la crisis que detuvo la expansión japonesa hubo un mercado parcialmente detenido y una crisis en el precio de los terrenos. Si se analiza la crisis escandinava en el año 1992 hubo toda clase de especulación con las propiedades. En los Estados Unidos durante finales de la década del ’80 hubo un problema con los ahorros y los precios de los terrenos que tuvieron que ser rescatados.
Muchas veces estas crisis están conectadas con el capital excedente con el cual no se sabe que hacer y se dice: “Invertí en propiedades”. Además, los mercados inmobiliarios tienen esta característica peculiar de que cuanta más gente invierte, más suben los precios. Entonces se generan burbujas, pero no solamente por eso sino también por la especulación con los commodities a futuro, en la bolsa de valores y apostando como compañías como Enron. Siempre me resulta muy interesante observar estas crisis a partir de la década del ‘70 y hacer preguntas como cuántas de ellas estaban basadas en el mercado inmobiliario y cuántas de ellas estaban basadas en algo más.
La especificidad del capital financiero es que puede valorizarse sin la necesidad de pasar por el proceso productivo. En vez de una acumulación por producción de plusvalía, se trata de un tipo de acumulación por expropiación o desposesión. Es muy significativo el uso que hacen del término Elmar Altvater y Birgit Mahnkopf (2008) con la idea de “La globalización de la inseguridad”. ¿Puede el capital basarse sólo en la desposesión y en actividades ilegales como la venta de drogas, el tráfico de armas o es necesario un ambiente de acumulación mucho más estable?
No toda la acumulación por desposesión es ilegal. Si una compañía cae en bancarrota legalmente puede argumentar “Ya no tengo que pagar tu pensión, ya no tengo que pagar tu obra social” entonces los trabajadores que estuvieron trabajando por 40 años en una compañía de repente se hallan desposeídos de lo que deberían recibir porque la compañía así lo dijo y esto es legal. Existe esa expresión que dice: “Tomaremos tu tierra para propósitos públicos” inicialmente era considerada como un beneficio para toda la comunidad. Ahora lo que hace el Estado es tomar la tierra y decir que: “Es para propósito público, que exista un desarrollo privado en esas tierras”. Así que ahora es legal. Pueden tomar tu casa y tu tierra y compensarte.
También hay una gran cantidad de acumulación por desposesión causada por actividades ilegales pero primariamente estoy interesado en sus formas legales. Entonces la gran pregunta es: cuánta de la acumulación en la década de los 70, 80 y 90 durante el neoliberalismo fue por desposesión y cuanta acumulación se produjo a través de la explotación del trabajo en el proceso productivo. Tengo la impresión que bajo el neoliberalismo ha habido mucha más acumulación por desposesión que antes y eso se puede vincular a procesos como la desindustrialización. Cuando cae el empleo en Estados Unidos muchos trabajadores formales no sólo pierden sus empleos, sino que también pierden sus derechos de pensión y su obra social. Se trata de una especie de robo legal masivo.

Quizás esto explique la imposibilidad de recuperar los niveles de crecimiento del período de posguerra (1945-1973). Una de las ideas más interesantes de su trabajo es que el capitalismo goza de buena salud cuando alcanza un crecimiento anual del 3 % a nivel mundial. Ahora bien, una de las características del fin de siglo XX es la aparición de un polo industrial en Asia con tasas de crecimiento espectaculares. ¿Cuáles son las implicancias de la emergencia de China como potencia mundial y qué modificaciones produce esta situación en la hegemonía americana?
Esto significa que el mundo está ahora dividido en bloques regionales de poder. Creo que ya no quedan dudas que Estados Unidos es militarmente dominante y tiene la capacidad militar para destruir casi cualquier otra fuerza armada del planeta, lo que no significa que tenga la capacidad para usar el poder militar para mantener el control. Es lo que se ve en Afganistán, es lo que se vio en Irak. Después de todas las operaciones militares se llegó a obtener el control en estos días. Una demostración que un enorme poder militar no proporciona la misma hegemonía que mucha gente en los Estados Unidos creía, porque no estaba respaldada con Bush por una autoridad moral. No hay dudas de que los Estados Unidos tenían una cierta autoridad moral en el mundo que se destruyó bajo Bush. Una de las esperanzas era que Obama restauraría esa sensación de autoridad moral como figura líder capitalista, por lo tanto Obama era una buena idea.
Los Estados Unidos ya no son dominantes ni industrialmente ni incluso como mercado de consumo. China es un gran mercado y al mismo tiempo un gran productor. Por lo tanto, creo que Estados Unidos aún tiene o tenía, hasta muy recientemente, un poder financiero considerable. Así que tienen un poder militar y financiero. Y ahora lo que causó esta crisis puso en duda si tienen un poder financiero real y consistente. Lo que es interesante es que una de las siete economías que competía con los Estados Unidos era Europa y el euro está un lio más grande. Por eso sería más adecuado decir la persistencia de un polo financiero anglo-americano.
La transformación de China en un gran productor y en un gran consumidor a nivel global ha sido muy favorable para la Argentina debido al aumento en los precios de los productos primarios. ¿Qué posibilidades de desarrollo existen en un país de renta diferencial?
Primero pensemos un poco en el aumento del precio de los commodities. Siempre es difícil decir cuánto de esto se debe a un aumento en los costos de producción, aumento en la demanda y cuánto se estima por la especulación. Hay mercados de commodities que hacen esto y que ven en el petróleo un gran movimiento especulativo. En segundo lugar está el costo de producción lo cual existe por supuesto, el precio de la tierra y de la renta que genera esta situación dialéctica. Ahora bien, supongamos que los precios están aumentando y los productores no obtienen el dinero porque los terratenientes se lo llevan. Pero puede ser al revés, el control de las tierras puede ser tal que se pongan enormes impuestos sobre la producción por lo cual, como resultado los precios deben aumentar dependiendo enteramente de la demanda. Así que por esto, los mercados existentes son muy difíciles de analizar dado el elemento especulativo y el elemento de la renta de la tierra los cuales están involucrados en estos mercados más que, más que la producción de hidrocarburos o de algo más.
La hegemonía del capital financiero durante la década del ‘90 y la cuestión de la distribución de la renta diferencial a comienzos del siglo XXI precipitaron en la última década la emergencia de una especie de “nuevo populismo” en varios países de Sudamérica con Lula, Chávez, Kirchner, etc. ¿Cuál es su opinión sobre estos procesos y cuáles son las diferencias, límites y posibilidades de tales políticas?
Lo que me parece interesante en América Latina es ver que tan diferentes son las políticas en Brasil, Bolivia y Ecuador. Me parece un error generalizar como si hubiera algún tipo de modelo político latinoamericano anti neoliberal. Cada país lo hace de alguna manera dependiendo de las circunstancias locales. Por ejemplo, Bolivia es un productor de hidrocarburos y este uno de los grandes temas que comenzaron a levantar los movimientos rebeldes. No pasó lo mismo en Venezuela donde se tenía algo muy distinto que venía en una dirección muy diferente. Las similitudes que existen supongo, es el fortalecimiento de la tradición indigenista que típicamente no había estado presente en las políticas de Latinoamérica desde hace mucho tiempo. En Brasil es también muy distinto. Bachelet en Chile también lo es, debido a la historia tan específica de ese país. En Argentina el peronismo es el terreno donde todas las cosas se resuelven… - parecen nunca salir de alguna versión del peronismo y la única pregunta es cuál versión del peronismo se realizará. Pero de nuevo, el asunto acá fue muy distinto porque ustedes estaban atados a la paridad con el dólar. La gente rica se enriquecía aún más si tenía su dinero en Miami. En una crisis bancaria hay decisiones políticas para sopesar y la Argentina estaba en default y logró una reducción importante de su deuda.
Pienso que en las trayectorias políticas como escuchamos ayer[2], el sentido común es que América Latina, de alguna manera, puede ser o hacer algo colectivamente más que ir exclusivamente por su cuenta. No estoy seguro cuánto de esto va en realidad a suceder en tanto existen marcadas rivalidades. No veo a la Argentina siendo muy amigable con Brasil, aún cuando sólo se trata de fútbol. Creo que hay desarrollos aquí para tratar de facilitar el cambio. Desde mi perspectiva algunos de los movimientos sociales en Latinoamérica son sumamente interesantes. Traté de leer acerca de organizaciones como el MST en Brasil, un movimiento que es muy significativo políticamente y me resulta muy interesante. Lo que sucede con las rebeliones en Bolivia, en Cochabamba, en “El Alto” son también muy valiosas y capturaron mi imaginación y, por supuesto, lo que pasó aquí con las fábricas recuperadas, los piqueteros y las formas alternativas de recolección de residuos que ustedes llaman “cartoneros”. Así que insisto, algo diferente está sucediendo aquí.
Una cosa que siempre tengo en mente es hablar en concreto sobre la crisis política, algo diferente que se produce por un tiempo, en un breve periodo antes que todo vuelva a ser reabsorbido por las prácticas dominantes. Lo que me impresiona de la Argentina es cuanto de lo que sucedió en el 2001-2002 está ahora siendo reabsorbido dentro de las prácticas dominantes. Supongo que esto se debió en parte a las habilidades de los Kirchner por lo menos formando una gran alianza con el movimiento piquetero para ponerlos de su lado, aún cuando se siguen proclamando independientes, y por supuesto el apoyo de “Las Madres”. También quisiera ocuparme un poco sobre Bolivia, donde el impulso revolucionario parece estar ahí antes de la llegada de Morales al poder, ahora está siendo reabsorbido dentro de las prácticas dominantes con el acuerdo con Brasil y Santa Cruz y también, en cierta medida con el capital internacional que necesita del suministro de gas para el comercio exterior. Es un gran problema, es un muy buen ejemplo de lo que le ocurrió a estos movimientos y lo que ocurre hasta ahora.
En un libro clásico del siglo XX, el historiador Eric Hobsbawm señaló que la caída del muro de Berlín significó una crisis ideológica cuya principal víctima fue el socialismo, al menos bajo la forma en que se implementó en los países de la URSS. ¿Usted piensa que la crisis del 2007/2008 tendrá el mismo efecto para el capitalismo?
Creo que la caída del Muro de Berlín creó una crisis para el pensamiento del socialismo existente. Actualmente, se liberó al socialismo para una segunda oportunidad con algunas excepciones de los que podría ser y de lo que debería ser aproximadamente. De alguna manera, yo sentí personalmente alivio por el fin del comunismo: “gracias a Dios” que no voy a tener que lidiar más con la cuestión de la Unión Soviética. Yo nunca fui miembro del Partido Comunista por lo menos puedo decir eso. Esa es quizás la diferencia.
Lo que creo que es interesante en este momento es que la legitimidad del modelo liberal está en cuestión, seriamente cuestionada. Pero la práctica no va a desaparecer y de hecho lo que estamos viendo es una imposición cruel que no pretende más que decirnos: “tienes que hacer esto, tienes que hacer esto” y la única clase de pregunta que se puede hacer es si se puede tener una ventaja electoral dentro de un sistema democrático y ser autoritario de esa manera. Esa cuestión no se está resolviendo en este punto en particular. De hecho yo veo que nos estamos moviendo hacia un régimen de derecha más represivo y hay gente que puede mirar a los Estados Unidos y decir: “se podría producir un giro hacia un totalitarismo de derecha con mucha facilidad”.
Creo que en el medio de este asunto, el socialismo se convierte en una cuestión urgente. Hay una buena cantidad de intelectuales persiguiendo estas ideas pero los movimientos sociales de los sectores bajos tienden a no querer tomar el poder. Se trata más bien de una perspectiva incoherente por parte de los movimientos sociales sobre la naturaleza del Estado y lo que deben hacer al respecto. He estado leyendo a Hardt y Negri y su más reciente trabajo sobre Commonwealth (2009), creo que es en la página 369 donde ellos quieren destruir el Estado y 8 páginas más tardes, dicen que los Estados deben proveer un ingreso básico para todos, atención primaria de salud y educación elemental.
La crisis de los movimientos antiglobalización se enmarca dentro del fracaso político de la fórmula “Cambiemos el mundo sin tomar el poder”, quizás esa ambigüedad política se encuentre en parte presente dentro del movimiento global de indignados ¿Qué perspectivas debe contener el socialismo en el siglo XXI?
“El socialismo en el siglo XXI” es un título muy bueno, mejor debería escribir un libro sobre eso: “Ideas para un socialismo siglo XXI”. Pues bien, el marco que utilicé en The enigma (2010) comienza diciendo: ¿qué tipo de reformas institucionales tendríamos? Estamos seguros de incluir cuestiones sobre el poder estatal, tenemos que incluir cómo las estructuras jerárquicas podrían ser controladas de manera democrática. En este momento las estructuras de los bancos centrales no son controladas por nadie excepto por las personas que les gusta que todo permanezca así. Entonces tenemos la cuestión de las instituciones democráticas donde vemos las relaciones sociales o un tipo de relaciones sociales posibles. Obviamente estaríamos discutiendo sobre cómo crear relaciones sociales mucho más igualitarias lo que plantea problemas en una escala global acerca de la transferencia de recursos de una región rica a una región pobre. No hay manera de hacerlo sino reducimos el nivel de vida en las regiones ricas que tienen un elevado estándar de vida, que ellos mismos crearon y es obvio que se acostumbraron a ello como en Estados Unidos.
La gente se pregunta qué está sucediendo y están intentando encontrar un sentido. Entonces tenemos el problema de qué hacer con el nacionalismo, qué hacer con las lealtades locales y así volvemos a una realidad ideológica. Hay una especie de socialismo cosmopolita que debería ser puesto a prueba para ver cuáles serían sus contradicciones. Tenemos lo que es el socialismo del siglo XXI, necesitamos incluir mucha gente de los movimientos sociales y muchas personas de las principales instituciones que puedan aportar conceptos alternativos de cómo el mundo podría funcionar. Es lo mejor que puedo imaginar en este momento.
* La presente entrevista fue publicada en Realidad económica. Número 263. Revista de economía editada por el Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE), Buenos Aires, 2011. ISBN: 0325-1926
Referencias
Altvater, E., & Mahnkopf, B. (2008). La globalización de la inseguridad. Buenos Aires: Paidós.
Hardt, M., & Negri, A. (2009). Commonwealth. Cambridge: Harvard University Press.
Harvey, D. (2004). La condición de la posmodernidad. Buenos Aires: Amorrortu.
Harvey, D. (2006). Limits to Capital. New York: Verso.
Harvey, D. (2007). Breve historia del neoliberalismo. Madrid: Akkal.
Harvey, D. (2010). The enigma of capital and the crises of capitalism. New York: Oxford University Press.
[1] Licenciado en Sociología. Profesor de la Universidad de Buenos Aires (U.B.A) e Investigador del Instituto Gino Germani de la Facultad de Ciencias Sociales.
[2] Dentro del mismo marco del V Encuentro Internacional de Economía Política y Derechos Humanos, el día anterior (15 de septiembre de 2011), David Harvey había participado en el panel sobre “La nueva etapa de la crisis mundial y América Latina” junto a Pedro Páez (Ecuador) – Jorge Taiana (Argentina).
martes, 25 de septiembre de 2012
- Editorial:Eudeba
- Edición: 2012
- ISBN:9789502320182
- Idioma:Español
- Estado: Disponible
- Precio: $49,00
- Catálogo: Economia - Teorias Economicas
- Presentación: Rustica
$49,00
Reseña
Con cada nueva crisis del capitalismo y frente al desconcierto de la economía oficial, el fantasma de Marx vuelve a estar presente entre elogios y críticas. Ninguna colección de clásicos estaría completa sin la presencia de El capital. A casi ciento cincuenta años de la publicación de la primera parte, las palabras de Marx se han convertido en un gran manantial del que se nutren las diversas disciplinas de la actualidad.
En 1847, frente a un nutrido auditorio de trabajadores, Marx había dicho –combinando su análisis con la militancia– que “las reformas sociales jamás se llevan a cabo gracias a la debilidad del fuerte; siempre es merced a la fortaleza del débil”.
Tan contundentes y desafiantes fueron sus aportes que Friedrich Engels despidió a su amigo Karl Marx diciendo que “así como Darwin descubrió la ley del desarrollo de la naturaleza orgánica, Marx descubrió la ley del desarrollo de la historia humana”.
viernes, 27 de julio de 2012
La cultura del Azar
“El lugar que ocupa una época en el proceso de la historia se puede determinar de modo más concluyente a partir del análisis de sus discretas expresiones superficiales que a partir de los juicios que la época hace sobre sí misma. (…) Aquellas expresiones, a causa de su naturaleza inconsciente, garantizan un acceso inmediato al contenido fundamental de que existe o es. (…) El contenido fundamental de una época y sus impulsos inadvertidos se iluminan recíprocamente”
SIGFRIED KRACAUER, El ornamento de la masa, Berlín: 1927.
“Afirmo que la pasión del juego es la más noble de todas las pasiones, ya que incluye a todas las demás. Una serie de coups afortunados me hace disfrutar más de lo que un hombre, que no juega, disfrutaría en años… ¿Creéis que en el oro que me cae en suerte no veo sino la ganancia? Os equivocáis. Veo en él las delicias que procura y las apuro. Y me llegan demasiado rápidas para que puedan hastiarme, y en tal variedad que no pueden aburrirme. Vivo cien vidas en una sola. Si viajo, lo hago a la manera en que viaja la chispa eléctrica… Si soy avaro y reservo mis billetes “para jugar”, es porque conozco el valor del tiempo demasiado bien para emplearlo como los otros. Un determinado placer que me concediese me costaría otros mil placeres… Los placeres los tengo en mi espíritu y no quiero otros”.
EDOUARD GOURDON, Les Faucheurs de nuits, Paris: 1860.
Para una sociología de los juegos de azar, comparto mi artículo publicado en la Revista Ariadna Tucma, sobre el consumo en el Casino de Buenos Aires.
jueves, 1 de marzo de 2012
La Generación NI-NI
El término se escuchó por primera vez en España. Dos años atrás, un trabajo del Instituto Nacional de Estadística reveló que en ese momento un seis por ciento de la población activa –unos 700 mil jóvenes– no estudiaba ni trabajaba. Algunos de aquellos formarán parte hoy de los miles de “indignados” que acampan en las plazas de Madrid y se los bautizó como los “ni-ni”.
La presentación de la Revista Veintitrés sirve como introducción para una serie de interrogantes que la periodista Micaela Zeoli desarrolla en un informe sobre la cuestión generacional. Comparto el audio en el cual participo y que dejo a continuación.
domingo, 9 de octubre de 2011
Apple, el despotismo de la sensibilidad
En la última década, Apple ha producido una auténtica revolución en los medios de consumo. Tras haber convertido a sus productos en verdaderos objetos de culto que marcan tendencia en el mundo del diseño, la moda y la tecnología, ha terminado por instalar su propia marca como denominación genérica en la industria digital. El lanzamiento del iPod en octubre del 2001 y del iPhone en junio del 2007, causaron un impacto lo suficientemente grande como para absorber en el imaginario del consumidor, a toda la amplia gama de MP3 y de smartphones disponibles en el mercado. La combinación de una innovadora estrategia empresarial en un segmento de consumo ávido de novedades ha llevado a un crecimiento exponencial de la marca. Sin embargo, no es únicamente la participación en las ventas lo que explica el fenómeno. Su desembarco reciente en el mundo de la telefonía celular señala que con una modesta cuota del 17 %, muy por detrás de Nokia y Research in Motion -según los datos de la consultora Gartner para el año 2009- sigue funcionando como una referencia ineludible para la industria de consumo global. La razón es simple: Apple ha trazado el camino por el que las diferentes marcas hacen desfilar a sus mercancías.
El iPod no fue el primer reproductor de música digital. No poseía la mayor capacidad de almacenamiento. Tampoco era el más económico. Sólo tenía una diferencia con los modelos anteriores: era un objeto con estilo. Más que satisfacer una simple necesidad, la intención por parte de los directivos del departamento de diseño industrial, era crear un producto que proyectara desde sus determinaciones materiales una funcionalidad acorde a la era digital y una concepción estética integrada. En principio había que crear una interfaz de fácil manejo que pudiera, en unos pocos pasos, resolver el problema de la búsqueda puntual. No más de tres operaciones debían separar la elección del usuario de la reproducción musical. Fue la introducción de la Click Wheel, una especie de rueda táctil, la que hizo posible una navegación ágil y dinámica para la cantidad de información que contiene el dispositivo. La economía de controles e indicadores refuerza la imagen circular como instancia de mando y contribuye a que el tacto reemplace la presión por el deslizamiento. El recorrido táctil por la superficie del iPod introduce a la mercancía en el universo orgiástico de los sentidos.
Es evidente que la resolución de los aspectos funcionales no puede garantizar de manera unívoca, el proceso de venta. Ni siquiera adelantando el consumo a la compra, mediante un artículo de prueba, como pretenden las típicas promociones de marketing. En circunstancias normales, la conquista del deseo del consumidor se realiza desde la estética de la mercancía, como un modo efectivo de organización para las impresiones sensoriales. La diferencia del iPod con el resto de los reproductores se encuentra definitivamente, en su aspecto exterior, la sensación que despierta al tacto y el color blanco de los auriculares. Detalles que a simple vista parecen exiguos pero que tomados como una unidad en el consumo, se vuelven imprescindibles. Con esto se logra la identificación del consumidor con el producto y los valores culturales que representa. En pocas palabras: la adecuación perfecta del diseño industrial al concepto de marca. Una particularidad que hizo del iPod, una mercancía de culto.
Muchas veces se desestima la atracción estética de la mercancía, como si ceder ante el encanto del estilo, fuera un síntoma de mera superficialidad o de idiotismo cultural. No es así cuando el diseño nace del proceso creativo y el concepto se plasma en nuevo valor de uso, con una mayor utilidad y con una forma depurada. Las decisiones acertadas de concepción, marcan la diferencia entre un buen diseño de lo que, la industria de consumo denomina como styling. Mientras en el primero, predomina un cambio funcional e intrínseco del producto, la estilización consiste en una manipulación exterior sobre la superficie del objeto para elevar su valor de mercado. El iPod y el iPhone son mercancías diseño-intensivas por las soluciones formales y funcionales que ofrecen. Desde su lanzamiento, portan el impulso de la novedad. Aunque su modernidad es siempre paradójica, una vez instaladas como tendencia de consumo, su éxito las convierte en prototipos estéticos para el resto de las mercancías. La copia del original por medio del styling, resulta siempre una simulación degradada y superficial.
La producción del estilo encarna muchas más complejidades que la aparente celebración de la lógica de la moda. Por ejemplo, cuando se trata de mercancías analógicas como en la era del capitalismo industrial, el desarrollo de la forma es inseparable de la búsqueda de la función. A pesar de la distancia estética que existe entre el sillón Wassily de Marcel Breuer y el BKF de Antonio Bonet, sigue siendo la forma objetiva la que prescribe el uso del objeto. Como la prestación de confort depende de la expresión estética del producto, nadie puede dejar de hacerse una idea de para qué sirve. Algo que se ha visto modificado con la aparición de las mercancías digitales. Por primera vez, la forma puede desprenderse por completo de la función. No existe ninguna razón para que las cámaras digitales reproduzcan todavía hoy, la forma y el color de las viejas máquinas analógicas, cuyo diseño venía dado por el tamaño y el movimiento de la película. Un proceso que es mucho más una reacción emotiva frente a la desmaterialización tecnológica (Manzini, 1992: 41) que la defensa de un nuevo conservadurismo de la forma.
La pretendida autonomía de la institución arte y sus rituales permanentes de ruptura y experimentación, difícilmente puedan tener algún eco en el mundo competitivo del consumo y del diseño aplicado. Raymond Loewy, el creador del american way of life, sostenía que el diseño debía ser “lo más avanzado posible pero todavía aceptable”, bajo la fórmula del Most Advanced, Yet Aceptable – MAYA – trataba de encontrar un equilibrio entre lo que espera y acepta el publico, lo que propone la competencia y lo que permite la tecnología (Gay y Samar, 2004: 135). El diseño de Apple de por sí, tan innovador y rupturista, fue pensado para crear un acervo emocional asociado con los objetos. Para que un producto sea exitoso no basta con que sea lo suficientemente diferente a cualquier otro debe además, despertar un cierto aire de familiaridad entre los consumidores. La inspiración para generar el valor mnemotécnico (Ewen, 1993: 286) se buscó en la línea Braun y los mandamientos de la gute form de Dieter Rams . La estética funcional y racionalista representaba un corte radical con el infantilismo reinante en los dispositivos digitales: la batería de luces y colores vibrantes debía dejar paso a colores sobrios, la superposición de relieves a la simplicidad de la línea. Pero al mismo tiempo esa imagen podía conectar con el pasado, aunque de una manera estetizada y evocativa, hacía girar a la mercancía en la rueda de la tradición.
Las cinco décadas que separan la radio T3 de Braun de la primera generación del iPod, no alcanzan a borrar la línea de continuidad que existe en materia de diseño entre ambas mercancías. Lo que para muchos puede significar la influencia de un estilo, el recurso a la memoria histórica o simplemente, un plagio directo, debe ser puesto en perspectiva: la inspiración formal no es suficiente para garantizar el éxito de venta. Si la estética de la mercancía aparece como un elemento determinante para el consumo, el diseño industrial por su dependencia con el valor de uso, nunca logra absorber íntegramente la totalidad de la imagen-mercancía. Recién con la aparición del packaging, las imágenes de marca y los anuncios de la publicidad, la promesa estética puede separarse de las determinaciones funcionales del objeto y construir un mundo imaginario alrededor suyo. No hay que olvidar que la configuración de una estética mercantil se impone como una necesidad inmanente de la acumulación del capital, una sutil estrategia para entrar en sintonía con los deseos del consumidor.
* Fragmento inédito de "La mercancía digital" (Matías Romani, proyecto de tesis)
jueves, 2 de junio de 2011
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